El Reino Unido se convierte en el primer país con acceso a la plataforma de datos Avengers Labs de Ucrania, que entrena modelos de inteligencia artificial para detectar y atacar objetivos. El acuerdo muestra con qué método se está construyendo hoy la tecnología de armas autónomas.

El primer ministro británico, Andy Burnham, y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, firmaron en Kiev una alianza en inteligencia artificial que abre la plataforma a investigadores y empresas tecnológicas británicas. Según el Financial Times, eso convierte al Reino Unido en el primer país extranjero que alcanza este enorme archivo de datos de combate. El acuerdo forma parte de la "Alianza de 100 Años" entre ambos países.

La escala de los datos

La plataforma se nutre de millones de observaciones recogidas por miles de cámaras y sensores a lo largo del frente ucraniano. Según el ministerio de Defensa ucraniano, un sistema entrenado con estos datos procesa ya más de 100.000 flujos de vídeo de drones al mes.

En el centro del acuerdo están:

  • Cerca de cinco millones de imágenes: material real de combate etiquetado a mano, procedente de drones y sensores acústicos.
  • El sistema DELTA: buena parte del material llega directamente de este sistema digital, que integra datos de drones, satélites y sensores en una imagen del campo de batalla en tiempo real.
  • El objetivo de clasificación: modelos capaces de distinguir tanques, drones o artillería.

El proyecto nació del trabajo en inteligencia artificial del ejército ucraniano, iniciado en 2022. Un soldado de drones ucraniano contó entonces que entrenaban redes neuronales con las grabaciones de dron que ya tenían. El objetivo era detectar automáticamente soldados y vehículos rusos, acelerando el ciclo de decisión militar.

Por qué los datos etiquetados son el verdadero cuello de botella

Hasta ahora estos datos solo se compartían con empresas nacionales, lo que daba a los fabricantes ucranianos de drones una ventaja sobre rivales extranjeros cuyos sistemas de reconocimiento de imagen se entrenaban a menudo con datos sintéticos y rendían peor en combate.

Misha Nestor, de la empresa ucraniana de software para drones Swarmer, resume la restricción: "Los datos de campo de batalla etiquetados y de alta calidad son una de las mayores limitaciones para desarrollar inteligencia artificial fiable en sistemas autónomos". Ucrania, afirma, ha acumulado algo extremadamente difícil de reproducir en otro lugar.

El acceso llega con condiciones

La apertura no es ilimitada. Las empresas aprobadas solo pueden entrenar y probar sus modelos de visión por computador dentro de una sala de datos segura, construida en parte con Palantir. La inteligencia artificial terminada se queda en Ucrania.

Un sistema de detección ya desplegado muestra hasta dónde llegan estos modelos. Según el ministerio, identifica el 70 por ciento del equipo enemigo que aparece en los flujos de vídeo y necesita apenas 2,2 segundos por objeto.

Qué obtiene el Reino Unido

Según el Financial Times, al ejército británico le interesan especialmente los datos de sensores acústicos que identifican drones rusos entrantes. Bien entrenado, ese método puede resultar mucho más preciso que el radar.

Según el gobierno británico, ya hay proyectos piloto en marcha con tres empresas emergentes: Sintela, de Bristol; Mind Foundry, de Oxford; y Skyral, de Londres. Uno convierte cables de fibra óptica enterrados en un sensor asistido por inteligencia artificial pensado para proteger bases militares y, más adelante, aeropuertos o infraestructura ferroviaria. Otro busca desarrollar chips de bajo consumo para drones y sistemas autónomos.

Por qué importa

Este acuerdo muestra dónde encajan los datos en la cadena de suministro de la inteligencia artificial. Las arquitecturas de modelos se publican, los pesos a veces se abren, la capacidad de cómputo puede comprarse. Los datos reales de combate etiquetados no se compran: solo se acumulan combatiendo.

Lo que Ucrania posee no es, por tanto, una ventaja de software sino un activo que no puede copiarse. Los términos del acuerdo lo reconocen: los datos no salen, el modelo no sale, solo se concede acceso. Ucrania usa sus datos no como un recurso, sino como una palanca.