Estados Unidos prepara una carta que insta a los países socios a elegir bando en el pulso por la inteligencia artificial entre Washington y Pekín. Según Reuters, un borrador del Departamento de Estado revisado por la agencia incluye esta advertencia: "Ser parte de todo es no ser parte de nada".

Lo que dice el borrador es claro: los países que se sumen a la iniciativa china de inteligencia artificial quedarían excluidos de la coalición Pax Silica, liderada por Estados Unidos.

Dos marcos rivales

Washington puso en marcha la iniciativa para asegurar las cadenas de suministro de modelos de inteligencia artificial, semiconductores y minerales críticos. Hasta ahora se han sumado alrededor de veinticuatro países, además de la Unión Europea.

Enfrente está la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, puesta en marcha en julio por el presidente chino Xi Jinping. Ese organismo promueve los modelos de pesos abiertos chinos como alternativa a los sistemas estadounidenses de compañías como OpenAI y Anthropic.

Los dos marcos descansan sobre lógicas distintas:

  • Pax Silica: se apoya en la seguridad de la cadena de suministro y enlaza el acceso a chips, minerales y modelos.
  • La organización china: se apoya en distribuir modelos de pesos abiertos y promete extender el acceso en lugar de restringirlo.

Esa diferencia convierte la elección de cada país en una cuestión política más que técnica. De un lado hay un suministro seguro pero condicionado; del otro, un acceso sin condiciones que genera dependencia.

Por qué Kazajistán es el caso decisivo

Kazajistán es hasta ahora el único país del que se sabe que pertenece a ambos marcos, y eso tiene todo que ver con lo que posee: grandes reservas de minerales críticos que importan para las cadenas de suministro de alta tecnología e inteligencia artificial.

El caso kazajo explica también el momento de la presión. Que un país rico en minerales trabaje con los dos bandos socava el supuesto fundacional de una coalición construida sobre la seguridad del suministro. Si el sentido de la coalición es garantizar a sus miembros el acceso compartido a recursos que no pueden obtener en otro sitio, que ese mismo recurso esté abierto al bloque rival debilita la garantía.

La respuesta de Pekín

La embajada china en Washington rechazó los planes estadounidenses y afirmó que movimientos de este tipo frenarían el avance global de la inteligencia artificial y no servirían a los intereses de nadie.

Por qué importa

Este episodio marca el desplazamiento del debate sobre inteligencia artificial desde la política tecnológica hacia la política exterior. Los controles a la exportación de chips apuntaban hasta ahora a empresas y productos concretos. Exigir que se elija bando apunta a países enteros y convierte el acceso a la tecnología en una prueba de alianza.

Para las economías pequeñas y medianas eso significa que el margen para equilibrarse se estrecha. Muchos países han trabajado hasta ahora con los dos bloques para obtener mejores precios y condiciones. Si la carta llega a enviarse, esa estrategia termina en la práctica. Los países con relaciones tecnológicas y de suministro en ambos lados, Turquía entre ellos, podrían afrontar una presión concreta para decidirse.

Conviene señalar que la carta sigue siendo un borrador. Se desconoce si llegará a enviarse y, en tal caso, con qué redacción.