Varios creadores destacados del mundo audiovisual, entre ellos Matti Haapoja y Sam "Kold" Kolder, publicaron vídeos en los que muestran lo que permite hacer la plataforma de inteligencia artificial Higgsfield. Los vídeos destacan la función Seedance 2.5, incorporada hace poco, y presentan estas tecnologías como el futuro de la producción de vídeo.
Una discusión sobre transparencia
Poco después de la publicación, otros creadores empezaron a difundir capturas de las ofertas de colaboración que habían recibido de agencias de comunicación que trabajan para Higgsfield. Esas publicaciones llevaron a los espectadores a concluir que la empresa intentaba servirse de los creadores para ganar notoriedad y buena imagen.
El nudo del asunto era la transparencia. Ni el vídeo de Haapoja ni el de Kolder estaban etiquetados como publicidad, y ninguno de los dos respondió a las preguntas de The Verge sobre si se trataba de colaboraciones pagadas. Tras la publicación del artículo, la responsable de comunicación de Higgsfield, Nuray Omarkhan, declaró que los creadores fueron retribuidos "mediante una combinación negociada de pago monetario y créditos de Higgsfield".
Dos vídeos, dos recepciones
El contenido alimentó la polémica:
- El vídeo de Haapoja recuerda a un publirreportaje. Explica cómo se produjo con instrucciones escritas Cully Hill Boys, el largometraje de Higgsfield protagonizado por duplicados generados por IA de los youtubers Mikyle "N3on" Rafiq y Matt Kiatipis, y demuestra Seedance 2.5 insertándose a sí mismo en distintos escenarios de ciencia ficción.
- El vídeo de Kolder se titula "La IA me está reemplazando". Arranca con su trayectoria en producción audiovisual y deriva en un relato de ficción en el que explora Mauritania con la ayuda de un robot.
Ambos mezclan imágenes de personas reales con material generado por IA de aspecto claramente artificial.
La crítica llegó de los colegas
En Threads, el vídeo de Haapoja recibió reproches de seguidores y de otros creadores que lo consideran un igual. Marques Brownlee objetó que Haapoja comparara la IA generativa con la Canon EOS 5D Mark II, la cámara conocida por abaratar el rodaje en alta definición para el cine independiente. El argumento de Brownlee fue que la 5D Mark II era una herramienta física que había que aprender a manejar, mientras que la IA generativa está "entrenada con material humano real sin ningún tipo de crédito".
La acogida del vídeo de Kolder fue más dispar. Junto a comentarios como "cine absoluto" o "transiciones increíbles", aparecían otros que lamentaban que "la IA derrotó a nuestro rey" e insistían en que "ninguna IA puede sustituir a los artistas".
Por qué importa
El estreno de Cully Hill Boys no había provocado una reacción semejante. Su reparto había cedido el derecho a usar su imagen y apenas fue objeto de críticas. Lo que amplificó el rechazo no fue la película, sino la forma de la promoción que la rodeó.
La cuestión de fondo no es si la inteligencia artificial cabe en la producción audiovisual. Es la velocidad con la que la promoción pagada sin declarar consume la confianza en un medio que se sostiene precisamente sobre ella. Lo que estos creadores perdieron no fue una discusión tecnológica, sino la suposición del espectador sobre a quién estaba mirando.