Qué ocurre en el set
En Culver City, a la vista de los históricos Sony Studios, el estudio de IA Promise rueda la película de terror "Touch Grass" con un presupuesto de pocos millones. Según cuenta The Guardian tras visitar el rodaje, el plató no es más que unas sábanas blancas en la esquina de una oficina.
Mientras una cámara filma a la actriz Tori Thomas en una escena de persecución, la IA superpone en tiempo real sobre sus movimientos un campo de hierba que se mece. Las imágenes las genera el modelo chino Seedance 2.5, publicado en agosto de 2026. Hasta las briznas se mueven como si la actriz pasara rozándolas. La escena completa, con la actriz y el fondo, aparece al instante en el monitor del director, y con unos clics el prado puede sustituirse por una cueva subterránea.
La afirmación sobre el coste
Detrás de Promise están Google, inversores de Silicon Valley y Disney, lo que la convierte en uno más de los estudios de IA que se instalan en Hollywood. El cofundador George Strompolos calcula que las producciones híbridas que combinan actores humanos y tecnología de IA son entre un 20 y un 50 por ciento más baratas que las películas convencionales, lo que podría reducir la dependencia de los grandes estudios.
Cifras que muestran cuánto se ha extendido ya la tecnología:
- Netflix afirmó que en 2026 habrá usado IA en 300 de sus 1.000 títulos.
- Ron Howard colabora con el estudio de IA Obsidian en un documental animado cuyo productor ejecutivo estima el ahorro entre el 30 y el 40 por ciento.
Posturas enfrentadas
El ganador del Oscar Joel Hynek, que en su día creó los efectos analógicos de "Depredador", compara el cambio con el paso del celuloide a lo digital y habla de una "promesa increíble".
La resistencia, por su parte, sigue siendo fuerte. Directores como Christopher Nolan y Guillermo del Toro se muestran críticos con la IA generativa. Es decir, el debate no gira sobre si la tecnología funciona, sino sobre a qué precio funciona.
Dónde va más rápido la comercialización
Mientras Hollywood aún discute el uso de la tecnología, la startup de vídeo Higgsfield ya obtiene beneficios a gran escala. Según el Financial Times, la compañía, fundada por el exdirectivo de Snap Alex Mashrabov, ha levantado más de 400 millones de dólares. Su principal fuente de ingresos son los vídeos promocionales, no los largometrajes.
Esa distinción importa para entender hacia dónde va el sector. En el cine la tecnología sigue siendo objeto de discusión; en la publicidad ya está asentada. El contenido breve, numeroso y que debe producirse rápido encaja exactamente con lo que el modelo hace bien. El lugar donde se construye la industria no es el mismo donde transcurre el debate artístico.