Para Luis DeSantiago, profesor sustituto en Los Banos, California, todo empezó con unos mensajes. El 12 de marzo, mientras trabajaba en su otro empleo a tiempo parcial en una cafetería, se le encendió el teléfono. Una compañera le dijo que circulaba por redes sociales una fotografía generada con inteligencia artificial y que su prima quería saber si era él.

Al principio no se preocupó: daba por hecho que esas fotos incumplían las normas y se retiraban enseguida. "Cuando por fin vi la imagen, fue como un puñetazo en el estómago", cuenta a Wired. Se parecía a un selfi que se hizo en un trabajo durante la universidad, pero con lencería en lugar del uniforme y una pose sugerente.

Wired habló con otros tres docentes que sostienen que sus alumnos crearon material sexualizado de ellos con inteligencia artificial. Los episodios no solo resultaron angustiosos: cambiaron su forma de ver el trabajo y a sus alumnos.

Un problema que te sigue de un centro a otro

DeSantiago advirtió que una de las cuentas que difundía la imagen usaba un nombre real en su perfil: un alumno al que conocía del centro de secundaria local, donde sustituía con regularidad. Por quiénes seguían esa cuenta e interactuaban con ella, sospechó de otros dos alumnos. Al día siguiente le tocaba trabajar precisamente en ese centro.

Lo comunicó al jefe de estudios, que le aseguró que el centro "se ocuparía". Esa tarde descubrió que otro alumno había abierto una cuenta suplantándolo. Las semanas siguientes transcurrieron entre la dirección, los padres e incluso la policía.

La frase que escribió al director resume el alcance real: "Si estos alumnos no tienen miedo de generar y publicar estas imágenes mías, me preocupa qué pueden estar haciendo circular en privado por mensajes y chats de grupo. Y ahí podría haber otros alumnos".

Un alumno que admitió haber creado la imagen recibió una suspensión dentro del centro. Pero la imagen siguió propagándose y otros alumnos empezaron a publicarla. Cuando DeSantiago pasó al instituto, el problema lo siguió: durante una clase recibió esa misma imagen por transferencia inalámbrica y enseguida se retiró el envío. Supo que circulaba por el aula. No quiere volver al distrito y dice que no se siente seguro haciéndolo.

Qué dice la ley

Cuando se difunden imágenes falsas de desnudos de adultos que no han dado su consentimiento, puede constituir acoso digital y vulnerar la ley federal Take It Down, que tipifica como delito publicar en internet representaciones visuales íntimas no consentidas de personas, sean auténticas o generadas por ordenador.

Donna Ballman, abogada laboralista jubilada, resume el cuadro:

  • Qué es: que un alumno cree y difunda imágenes sexuales de un profesor constituye un "caso evidente" de acoso sexual laboral.
  • El deber del empleador: la ley federal antidiscriminación exige un entorno libre de acoso; en un centro puede implicar sancionar al alumno o cambiarlo de aula.
  • El vacío: no existe "ninguna pauta" sobre cómo deben responder los centros, ni obligación de informar al docente de la sanción.

En la mayoría de los casos recogidos por Wired, los docentes no denunciaron el contenido ante las plataformas. La portavoz de Snap remitió a las políticas que prohíben usar material generado o manipulado con IA para humillar o acosar sexualmente. TikTok no respondió antes de la publicación.

Por qué importa

Una profesora de veintitantos años cuenta que ha visto tanto contenido con IA usado para acosar a docentes que ya espera la siguiente oleada. Unos alumnos tomaron fotos públicas de una profesora de sesenta y tantos, las manipularon en actos sexuales y las compartieron en un chat.

En la cuenta que suplantaba su identidad, el rostro tenía la tersura característica del material generado por inteligencia artificial, la boca se movía de forma antinatural al hablar y la voz no coincidía con la suya. Aun así: "Sé que muchos de los chicos que me lo comunicaron creían de verdad que esa era mi cuenta y que yo decía esas cosas".

Esa última frase contiene el núcleo del asunto. Que una imagen sea técnicamente imperfecta no impide que quien la mira se la crea. Para un docente, reparar una reputación avanza mucho más despacio que retirar un archivo.