La película resultante
Cully Hill Boys, que cuenta la historia de tres raperos con dificultades del este de Londres cuya vida se trastoca al robar por accidente el dinero de un capo, es el último proyecto de la plataforma de cine con IA Higgsfield. Según la crítica de The Verge, es una de las pocas películas con IA de este año que se acerca de verdad al aspecto y la sensación de una producción tradicional.
El proyecto está codirigido por Adilet Abish y Aitore Zholdaskali, que también dirigieron Hell Grind para Higgsfield; según la compañía, la pareja encabezó un equipo de otros nueve directores. Se basa en un guion escrito inicialmente por Tim Planagan que llegó a la Black List, el servicio de guiones no producidos. Tras adquirir los derechos de producción con IA del guion, Higgsfield reclutó al streamer Mikyle "N3on" Rafiq, al creador de contenido de baloncesto Matt Kiatipis y al luchador de UFC Israel Adesanya como protagonistas.
Dónde está la aportación humana
El argumento central de la crítica es que lo mejor de la película está tomado, sin discusión, de artistas humanos reales. Además de publicar la película en internet, Higgsfield difundió muchos de los prompts empleados, y varios mencionan por su nombre a Edgar Wright y a Guy Ritchie. El estilo no es por tanto una mera inspiración visual, sino una fuente invocada por su nombre en el propio prompt.
La segunda aportación viene del guion. Planagan ha dicho que no usa herramientas de IA en su proceso de escritura. Para The Verge, ahí está justamente la razón de que Cully Hill Boys sea una película más sólida que Hell Grind: su narrativa central la construyó una persona con criterio sobre el ritmo. En los primeros minutos, las relaciones entre los tres personajes y sus problemas individuales se establecen con una fluidez tonal y visual poco habitual en las películas con IA, sea cual sea su duración.
Lo que aporta la tecnología
Parte de esa fluidez viene de la herramienta. Seedance 2.5, empleada aquí, puede generar clips mucho más largos que otros modelos de vídeo: unos 30 segundos. En las películas hechas con modelos que solo generan unos segundos cada vez, suele verse y oírse exactamente dónde se han cosido los fragmentos. En Cully Hill Boys eso sigue apareciendo algo, pero muchas escenas avanzan a un ritmo más cercano al de una producción tradicional.
Derechos y propósito
El marco legal del proyecto también es destacable. Los puntos principales son:
- Ninguno de los actores rodó escenas en un set, pero todos firmaron acuerdos de licencia con Higgsfield para el uso de su imagen.
- Aunque Planagan permitió a Higgsfield adaptar la historia con IA generativa, conserva los derechos necesarios para que se produzca de forma tradicional.
- En vez de intentar estrenarla en salas, Higgsfield subió la película y la mayoría de sus prompts a internet.
Esa última decisión deja claro el propósito: para Higgsfield, que vende acceso a distintos modelos de IA, la película es un escaparate de lo que permite su conjunto de herramientas Cinema Studio y un enorme anuncio de la recién añadida funcionalidad Seedance 2.5. Sirve además como propuesta sobre cómo podrían colaborar los estudios con creadores digitales.
El cuadro que resulta sugiere que el debate sobre la producción con IA es más enredado de lo que parece. La obra final no está automatizada del todo: guion, dirección, referencia estilística y rostros vienen de personas. La herramienta ensambla esas entradas de forma rápida y barata. Juzgar la película depende por tanto menos de la herramienta que de la calidad del trabajo humano que hay detrás.