LinkedIn anunció el 30 de julio su botón "Parece basura generada por IA", accesible desde el menú de tres puntos de cada publicación. Según el director de producto, Hari Srinivasan, "más de un millón de personas" lo han pulsado ya.
Por qué existe el botón
El momento elegido no fue casual. LinkedIn anunció el botón pocas semanas después de que el detector Pangram determinara que el 41 por ciento de las publicaciones largas de la plataforma quedaban marcadas como enteramente generadas por inteligencia artificial, un hallazgo que difundió 404 Media.
La plataforma introdujo otros cambios al mismo tiempo:
- Nuevos clasificadores: modelos "nuevos y mejorados" para identificar publicaciones generadas por IA.
- Una función retirada: se eliminó la herramienta que "mejoraba" el texto del usuario con inteligencia artificial.
- Control de comentarios: la compañía ya había anunciado medidas contra los comentarios producidos en masa con escasa o nula intervención humana.
El tercer punto merece atención: LinkedIn no solo señala el contenido generado por IA, sino que retira la herramienta de IA que había construido. Animar a los usuarios a generar texto y quejarse después del resultado era una posición incoherente.
Qué significa la cifra
Srinivasan afirma que los usuarios reciben ahora un 40 por ciento menos de vistas en aquello que la plataforma clasifica como basura generada por IA. El botón de denuncia no es, por tanto, una simple casilla de opinión: alimenta directamente el algoritmo de ordenación.
La plataforma añade además un aviso dirigido al autor: quien haya publicado verá el mensaje "Algunos miembros nos han dicho que esta publicación parece de IA". Srinivasan lo explicó así: "Lo abordamos presuponiendo buena intención; yo mismo soy cada vez más consciente de cómo no sonar a IA, y el objetivo es dar una respuesta útil".
La parte que no se mide
Conviene leer las cifras con cuidado. Un millón de clics no equivale a un millón de publicaciones distintas: mucha gente puede haber pulsado sobre la misma. Más importante todavía, el botón descansa sobre el juicio humano, y las personas no son especialmente fiables reconociendo texto generado por máquina. Que una publicación la escribiera realmente un modelo y que los miembros lo perciban así no son la misma cosa.
Se aprecia en el propio lenguaje de la compañía: dice "lo que clasificamos como basura de IA", no "escrito por IA". Lo que se mide no es el origen del contenido, sino la impresión que deja. Un texto de IA bien escrito puede atravesar el filtro; un texto humano descuidado puede quedar atrapado.
Aun así, la dirección tiene sentido. Que una plataforma implique a su propia base de usuarios en la moderación y traslade el resultado a la ordenación quizá sea el único método que escala frente a la abundancia de texto escrito por máquinas. La alternativa consiste en pasar cada publicación por un clasificador y convivir con los errores de ese clasificador.