Meta está probando robots capaces de conectar cables, reiniciar servidores y ocuparse de otras tareas dentro de sus centros de datos. El esfuerzo, conocido a través de varios trabajadores actuales y antiguos familiarizados con los proyectos y no informado hasta ahora, podría permitir a la compañía operar con menos personas su red de centros de datos en rápida expansión, conteniendo los costes laborales mientras se dispara su gasto en infraestructura.

Según esos mismos trabajadores, la compañía emplea robots y equipos de varios proveedores distintos. Pidieron permanecer en el anonimato porque no estaban autorizados a hablar con la prensa. Algunos proveedores declinaron comentar; uno no respondió.

Las tareas en prueba

  • Ciclado de energía: se evalúa si un brazo robótico podría usarse para cortar y restablecer la electricidad de los servidores.
  • Cambio de cables: se prueba otro robot para sustituir cables de red.
  • Pulsar un botón: en algunas instalaciones Meta adoptó discretamente un robot mucho más simple. Parece un dedo, o quizá un palo puntiagudo, capaz de pulsar el botón de encendido de un aparato para reiniciarlo cuando se le ordena a distancia.

La estimación de un trabajador de un centro de datos de Meta: si el ensayo con los cables funciona, el robot podría asumir hasta el 80 por ciento de la carga de trabajo de algunas personas. Su forma de decirlo transmite el tono: "Creíamos que quienes hacemos las tareas físicas estábamos a salvo por un tiempo, pero ya no. Viene a por todos nosotros, por desgracia".

Qué dice la empresa

Meta declinó comentar las pruebas. Un portavoz afirmó en un comunicado que la compañía invierte con fuerza en formar y contratar trabajadores para construir y operar sus centros de datos: "Estados Unidos vive el mayor auge de infraestructura desde la Segunda Guerra Mundial y hay una grave escasez de trabajadores cualificados para cubrir esos puestos; necesitamos más trabajadores, no menos".

Pero en una conferencia el año pasado, el responsable de robótica de la compañía lo planteó de otro modo: dijo que los objetivos a largo plazo pasan por poner robots en los centros de datos, argumentando que podrían acelerar la respuesta a incidentes, vigilar el entorno y ocuparse del mantenimiento preventivo. "Creemos que harán falta más colaboración e investigación, pero tenemos que empezar; si no, no tendremos ocasión de lograrlo".

Por qué es posible ahora

Hasta hace poco, los robots apenas servían para el trabajo delicado que ocurre en un centro de datos. Eran caros y, en ensayos anteriores del sector, a veces aplastaban servidores al intentar tareas sencillas.

Dos cosas cambiaron: el hardware se abarató y los modelos de inteligencia artificial que mueven a los robots son ahora mucho más capaces que hace unos años. Varias empresas emergentes trabajan actualmente en robots comerciales capaces de ensamblar servidores, cambiar piezas y sustituir cables.

Por qué importa

La justificación que ofrecen los partidarios es el mismo relato asociado a los agentes de inteligencia artificial para el trabajo del conocimiento: los robots podrían asumir las tareas más repetitivas y peligrosas de los técnicos y liberarlos para problemas más complejos.

Pero la razón de fondo mira a otro sitio. Sacar a las personas del cuadro podría hacer viable operar centros de datos bajo el agua, en el espacio o en otros entornos inhóspitos para seres vivos. Paul Golding, responsable de inteligencia física en el fabricante de chips Analog Devices, traslada la demanda de los clientes: "Cada vez más clientes nos dicen 'queremos operar nuestros centros de datos con robots humanoides', porque puedes hacerlos funcionar a temperaturas más altas, a oscuras y en todas esas condiciones".

Hay además un ángulo político. El uso creciente de robots apenas ha recibido atención del potente movimiento nacional contra los centros de datos. Y sin embargo, las empresas tecnológicas suelen esgrimir el empleo humano como beneficio de estos proyectos, un argumento que se utiliza para justificar las exenciones fiscales que reciben.