A principios de este año, Meta elaboró un plan para reducir algunos de sus equipos hasta en un 60 por ciento con el fin de convertir a la compañía en "nativa en inteligencia artificial". Según Reuters, que cita a dos personas conocedoras del funcionamiento interno de Meta, el plan tenía el nombre en clave Project OT.
Meta confirmó la existencia del plan y señaló que, como parte de su reestructuración, pidió a algunos equipos que realizaran un ejercicio de planificación de escenarios sobre el impacto potencial de redistribuciones, cierres de vacantes y recortes. La compañía afirma que aquello acabó trasladando a miles de empleados a trabajo prioritario en equipos de nueva creación y que "no seguimos adelante con todos los escenarios del ejercicio, y nunca se dio por supuesto que lo haríamos".
El alcance del plan
Según los documentos revisados por Reuters, los directivos crearon Project OT en enero y exploraron el uso de inteligencia artificial para realizar buena parte del trabajo diario de miles de empleados. Pequeños equipos de personas supervisarían a la inteligencia artificial.
- Efecto en plantilla: un directivo de recursos humanos afirmó que los escenarios implicaban una reducción del 25 por ciento o más.
- Dos oleadas: el plan preveía dos rondas de despidos. La primera se produjo en mayo; la segunda se canceló.
- Uso del ahorro: parte del dinero ahorrado se destinaría a pagar a empleados de alto rendimiento, sobre todo con competencias en ingeniería de inteligencia artificial.
Uno de los documentos definía "nativa en IA" como una compañía donde las herramientas y los agentes preparados para la inteligencia artificial interactúan, los flujos de trabajo están automatizados y los nuevos desarrollos se conciben primero para la IA. La definición incluía además vender agentes a terceros, algo que Meta empezó a hacer en junio.
La marcha atrás
Según Reuters, inmediatamente después de los despidos de mayo, Mark Zuckerberg canceló la oleada de noviembre. La agencia no pudo determinar qué provocó exactamente ese giro. Pero en la información destacan dos factores.
El primero es la moral. Las informaciones de marzo y abril sobre despidos inminentes, junto con el seguimiento por parte de Meta de las pulsaciones de teclado y ratón de los empleados para entrenar agentes, dañaron el ánimo interno. La compañía ha suspendido después ese programa.
El segundo, y más interesante, es la incertidumbre sobre si un mayor uso de inteligencia artificial mejora realmente la productividad. Las comunicaciones internas contienen una contradicción llamativa: según una publicación del director de tecnología, Andrew Bosworth, a principios de junio, los cambios de código en las plataformas internas y la infraestructura que usan los empleados subieron un 220 por ciento interanual. Pero los cambios que se tradujeron en funciones nuevas o mejoradas para los usuarios de Meta subieron solo un 36 por ciento.
Cómo se comportaron los agentes
Las comunicaciones internas apuntan a otro problema: agentes de inteligencia artificial que ejecutaban "acciones disruptivas a gran escala que es improbable que realice un humano".
Esa expresión resume el riesgo que entrañan los agentes autónomos en un entorno corporativo. Un empleado se detiene y pregunta antes de hacer un cambio grande en un sistema; un agente no se detiene. Actúa en la medida en que está autorizado y a la velocidad a la que se le autoriza.
Por qué importa
Este caso concreta la dificultad que afrontan las organizaciones al decidir dónde colocar la inteligencia artificial: determinar si la tecnología encaja mejor que un empleado en una tarea concreta resulta más difícil de lo que parece.
Las cifras de Bosworth lo muestran. Que los cambios de código suban un 220 por ciento no significa que aumente el resultado: significa que hubo más actividad. Si lo que llegó a los usuarios se quedó en el 36 por ciento, la diferencia no es productividad sino ruido. Medir cuánto se usa una herramienta es fácil; medir cuánto ayuda es difícil, y cuando ambas cosas se confunden, las decisiones de plantilla se toman sobre la cifra equivocada.