Instagram está cambiando la forma en que etiqueta los perfiles generados con inteligencia artificial y empezará a limitar el alcance de las cuentas que muestran personas generadas con IA sin decirlo.
La etiqueta actual "AI creator" pasa a llamarse "perfil generado con IA". Según la compañía, así será más fácil entender la declaración. La nueva etiqueta indica que la persona que aparece en el perfil fue generada o creada en buena parte con inteligencia artificial.
Cómo funciona la norma
- Las cuentas que no etiqueten verán reducidos su alcance y su presencia en las recomendaciones.
- Las que sí etiqueten no serán penalizadas por tener como sujeto a una persona generada con IA: conservan todo su alcance.
- El uso como herramienta queda fuera: retocar fotos, pulir textos, crear gráficos u otros ajustes creativos no exigen la etiqueta.
- Hay vía de regreso: las cuentas afectadas pueden añadir la etiqueta después o apelar desde el estado de la cuenta.
El motivo, en palabras de la propia empresa
Instagram dice que el cambio responde en parte a usuarios que se toparon con perfiles que parecían de personas reales y descubrieron más tarde que esa persona era enteramente generada con IA.
Su declaración: "A medida que la IA generativa se vuelve una parte mayor de cómo crea la gente, hemos oído que a las personas no les gusta ver un perfil que parece humano y descubrir después que quien aparece está generado con IA. Quieren saber cuándo un perfil muestra a una persona generada con IA".
Esa frase es en sí una admisión: la plataforma reconoce que sus usuarios no distinguen los perfiles de IA de las personas reales.
A qué llega después
El momento es llamativo. La irritación crecía a medida que los influencers de IA se hacían habituales en las redes.
A principios de este año, la aplicación de citas Goose fue objeto de una investigación de Wired después de que una red de influencers masculinos aparentemente generados con IA promocionara la app en Instagram. Wired encontró más de dos decenas de cuentas que parecían mostrar influencers de IA; algunas escribían mensajes directos a posibles usuarios para que se registraran.
El contenido de salud y bienestar es un ejemplo aún más preocupante: en julio, The New York Times informó de que había hallado cientos de médicos, sanadores y figuras del bienestar generados con IA en las redes sociales.
Hay un límite: la norma mira a la persona del perfil, no al contenido. Los vídeos generados con IA publicados desde la cuenta de una persona real quedan fuera de esta etiqueta. La política apunta a las identidades falsas, no al contenido falso.
El problema de escala
Algunas cifras sitúan la decisión en contexto. El 21 por ciento de los Shorts de YouTube ya está generado con IA. El 35 por ciento de todos los sitios web nuevos está escrito total o parcialmente con IA.
La propia historia de Meta resulta instructiva. A finales de 2024 la compañía planeaba una "coexistencia" entre perfiles de IA y usuarios humanos, e incluso intentó lanzar personajes oficiales de IA. Aquello no cuajó.
En dos años la posición se ha invertido: de ofrecer perfiles de IA como producto a limitar el alcance de los que no se declaran. Lo que cambió entremedias es que alguien midió qué querían realmente los usuarios.