Apple reclama una fase de pruebas acelerada en la demanda por secretos comerciales que mantiene contra OpenAI. Según un escrito presentado el lunes y adelantado por Bloomberg, la compañía sostiene que OpenAI supone un riesgo real de estar destruyendo pruebas de forma activa. La demanda se presentó en julio y se apoya en la acusación de que se robaron secretos comerciales de Apple para construir un dispositivo de inteligencia artificial.

En el centro del conflicto hay tres antiguos empleados que dejaron Apple hace poco para incorporarse a OpenAI. Uno de ellos, Chang Liu, habría conservado un MacBook propiedad de Apple tras marcharse. La queja de Apple es que OpenAI no inspeccionó ese portátil pese a tenerlo en su poder desde el inicio del procedimiento.

El portátil no se entregó hasta el 21 de agosto

OpenAI entregó finalmente el equipo a Apple el 21 de agosto. Apple afirma que su inspección detectó que Liu no solo descargó un esquema de circuitos confidencial de Apple, sino que además lo utilizó en su trabajo en OpenAI. La empresa sostiene también que Liu y otras personas en OpenAI eran “plenamente conscientes” de que él seguía teniendo acceso al sistema de almacenamiento en la nube de terceros de Apple.

La inspección sacó a la luz mensajes en los que Liu habría hablado de la necesidad de “restaurar” y después “empezar a usar” dispositivos propiedad de Apple tras enterarse en junio de la investigación interna de la compañía. Apple lo presenta en su escrito como una señal de alarma directa: “Las pruebas recién descubiertas demuestran el riesgo muy real de destrucción de pruebas”.

Los rastros forenses son efímeros

El argumento jurídico de Apple se apoya en un hecho técnico. La compañía sostiene que “los artefactos forenses importantes en los que se basan las inspecciones —registros, metadatos y datos de uso— son efímeros y corren el riesgo de perderse, sobrescribirse o destruirse”. Cuando un dispositivo se restaura o simplemente vuelve al uso normal, esos rastros pueden desaparecer para siempre. Esa es la base de la petición: si se espera al calendario ordinario, puede que no quede nada que inspeccionar.

Cómo ha avanzado el caso

  • Junio de 2026: el periodo en el que Liu habría sabido de la investigación interna de Apple y habló de restaurar dispositivos en varios mensajes.
  • Julio de 2026: Apple presentó la demanda por secretos comerciales tras el paso de tres antiguos empleados a OpenAI.
  • 21 de agosto de 2026: OpenAI entregó a Apple el MacBook en cuestión.
  • 31 de agosto de 2026: Apple presentó ante el tribunal su escrito pidiendo pruebas aceleradas.

En la práctica, Apple pide al tribunal que adelante el calendario de recogida de pruebas. Este tipo de resoluciones no supone ningún pronunciamiento sobre el fondo del asunto: solo determina qué pruebas se recogen y cuándo. Si se acepta, OpenAI tendrá que conservar intactos los dispositivos y las cuentas implicadas y abrirlos a inspección; si se rechaza, la inspección seguirá el calendario ordinario. Que ambas partes se culpen mutuamente en sus escritos recuerda que todavía no existe ninguna constatación independiente sobre el fondo.

La respuesta de OpenAI

En su propio escrito, OpenAI rechaza la acusación y devuelve el origen del problema a Apple. Para la compañía, “este conflicto es un desastre creado por la propia Apple”, que culpa a terceros pese a que su proceso de salida de empleados “es un desastre”. OpenAI sostiene que “no hay ninguna prueba de que Liu accediera a información de Apple por medios indebidos ni con un propósito indebido” y añade que “Liu no tiene ningún uso para la información confidencial de Apple”. Todavía no se sabe cómo resolverá el tribunal la petición.