La dirección de OpenAI cree que la inteligencia artificial general está al alcance. Según un extenso informe de TIME firmado por Alex Heath, la cúpula coincide en ello, aunque con matices de grado.
- Sam Altman: está convencido de que la empresa tendrá a final de año un sistema interno que él llamaría IA general, aunque "todavía no" hayan llegado del todo.
- Mark Chen, director de investigación: calcula que han recorrido "el 80 por ciento" del camino.
- Greg Brockman, cofundador: cree que la gente mirará atrás y verá este periodo como el momento en que surgió la IA general.
El informe se basa en más de dos semanas de entrevistas con más de 20 directivos, empleados, inversores y rivales.
Astra: un becario de investigación automatizado
En el centro de esa confianza está Astra, la próxima familia de modelos de OpenAI. La compañía anunció el año pasado este sistema como un becario de investigación automatizado.
El científico jefe, Jakub Pachocki, declaró a TIME que Astra ya alcanza ese listón interno. Se le entrega una idea experimental y escribe el código en la base de código de OpenAI, ejecuta el experimento y devuelve los resultados. Si se le da un artículo de investigación, puede encargarse de un trabajo que a un investigador humano le habría llevado alrededor de una semana.
Astra habilita además "agentes persistentes": compañeros de trabajo virtuales que abordan tareas por su cuenta durante periodos largos.
La propia afirmación se discute
Donde Altman ve el mayor rendimiento es en la generación de conocimiento nuevo. En una vista previa para clientes se le atribuye esta frase: "Espero que este sea el primer modelo en el que el modelo invente de verdad cosas nuevas de una manera que importe. Eso es algo muy propio de la IA general".
La apuesta de fondo es que un sistema así podría desencadenar una automejora recursiva, en la que la inteligencia artificial ayuda a mejorarse a sí misma. Las opiniones están divididas: algunos investigadores creen que esa capacidad sigue lejos y otros ven señales tempranas de que ya está ocurriendo.
Hay además un debate más amplio sobre si una inteligencia artificial construida únicamente sobre modelos de lenguaje puede realizar descubrimientos nuevos y generalizar, algo que parece un requisito básico para la IA general.
De quién es la definición
Aquí está el nudo. El término carece de definición precisa, de modo que la afirmación es en parte una cuestión de interpretación.
OpenAI define la IA general como "sistemas altamente autónomos que superan a los humanos en la mayoría del trabajo económicamente valioso", una lectura marcadamente económica. Otros sostienen que hace falta más —por ejemplo, una comprensión sólida del mundo— y que los modelos de lenguaje son solo una pieza del rompecabezas.
La distinción importa, porque cuando una empresa fija a la vez la meta y la medida de haberla alcanzado, anunciar que ha llegado se convierte en una declaración y no en una medición.
Pagar la factura
Más allá de las ambiciones elevadas, OpenAI tiene que resolver un problema mucho más prosaico: pagar todo esto. Su respuesta es estrechar el foco de producto. El movimiento clave es combinar Codex, su agente de programación, con ChatGPT en un proyecto llamado internamente "The Merge". De ese esfuerzo salió ChatGPT Work, que debe poner la inteligencia artificial con agentes ante un público masivo.
También hay planes de hardware. Según Altman, la compañía trabaja en "un puñado pequeño" de dispositivos: algo que va sobre una mesa, algo para el bolsillo y algo para llevar puesto. El primero será un aparato pequeño con forma de disco que percibe su entorno y habla con su dueño por voz, previsto para principios de 2027. Altman añadió que OpenAI "sin duda" fabricará también robots humanoides.