¿Qué ocurrió?

Anthropic ha publicado un modelo económico con tres escenarios para la economía estadounidense hasta 2030. Lo interesante no es el contenido sino su relación con las declaraciones pasadas de su propio consejero delegado: las sombrías previsiones de pérdida de empleo de Dario Amodei caen en el escenario menos probable del modelo de su propia empresa.

Tres escenarios

EscenarioEfecto económicoEfecto laboral
ModeradoEl impacto de la IA se parece al de internet; leve crecimiento del PIBSalarios estables
IntermedioEl crecimiento económico se duplicaLos salarios del trabajo del conocimiento se estancan; el cambio forzoso de oficio eleva el paro
ExtremoLa producción se duplica cada 4,5 añosParo del 17,9 % en el trabajo del conocimiento; la parte del PIB que va al trabajo baja del 60 % al 45 %

El detalle del escenario intermedio es el más concreto: programadores y trabajadores de centros de llamadas tendrían que pasar a oficios como electricista o enfermero. El modelo califica ese cambio de difícil y trata esa dificultad como el factor que empuja el paro hacia arriba.

¿Por qué es tan difícil cambiar de oficio?

El supuesto que está en el corazón del escenario intermedio suele saltarse: un programador que pasa a la electricidad. Esa transición no es solo aprender una destreza nueva; en la mayoría de los casos exige aprendizaje, certificación y estar físicamente en otro sitio. Y los ingresos no vuelven durante la transición sino al terminarla.

Por eso el modelo empuja el paro hacia arriba: aunque el empleo perdido y el ganado existan a la vez, el periodo de transición entre ambos cuenta como desempleo. "Empleos sin personas" y "personas sin empleo" pueden aparecer en la tabla al mismo tiempo.

¿Dónde caen las palabras de Amodei?

En mayo de 2025, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, dijo que hasta la mitad de los empleos de oficina de nivel de entrada podrían desaparecer para 2030 y que el paro podría llegar al 10 o 20 por ciento.

Esas cifras encajan con el escenario extremo del modelo. Es decir, el propio modelo económico de la empresa sitúa las previsiones de su consejero delegado como el resultado menos probable.

¿Por qué importa?

Aquí hay dos cosas distintas que no conviene mezclar. La primera es una incoherencia interna: la misma empresa ofrece al público una previsión alarmante y a la vez coloca esa previsión en el escenario atípico de su propio análisis.

La segunda, y más importante, es el valor epistémico de este tipo de previsiones. La historia no ha sido amable con los directivos tecnológicos que pronostican con seguridad qué empleos perderán otras personas. La predicción de un consejero delegado y la distribución de escenarios de un modelo no pesan lo mismo, pero cuando ambas salen de la misma empresa queda abierta la pregunta de cuál refleja su expectativa real.

¿Cómo hay que leer las cifras?

La cifra más llamativa del modelo no es el 17,9 por ciento de paro sino la caída de la parte del PIB que va al trabajo del 60 al 45 por ciento. La tasa de paro mide quién trabaja; la participación del trabajo mide cuánto del valor producido llega a quienes trabajan. La segunda puede bajar mientras la primera se mantiene: todos pueden seguir trabajando mientras su parte se encoge.

Una advertencia sobre el tipo de escenario: no son predicciones sino conjuntos de supuestos. La salida de un modelo de escenarios es consecuencia de lo que se le introdujo, no una probabilidad de que algo ocurra. Anthropic tampoco les asigna probabilidades; simplemente los enumera.

¿Qué sigue?

El modelo es público e invita al debate. Lo que hay que vigilar es en qué escenario se apoyarán las próximas declaraciones públicas de la empresa: si sigue usando el lenguaje del escenario extremo o se instala en el intermedio de su propio modelo. La diferencia entre ambos cambia directamente la urgencia que se traslada a reguladores y al público.