TechCrunch ha empezado a llevar una lista actualizada de proyectos de IA cerrados o que no cumplieron expectativas. El nombre es directo: el cementerio de la IA.
Listas así aparecen cuando un sector madura. Que las noticias de cierre se recopilen junto a las de financiación muestra que el campo ya no se cuenta solo como historia de crecimiento.
Recopilar historias de cierre es en sí una señal. Cuando en un sector empiezan a escribirse relatos de fracaso, ese sector ha dejado atrás la época en que se financiaba cualquier idea.
Quién está en ella
Los dos ejemplos destacados representan dos formas distintas de fracaso en el sector.
El primero es la renovación de Siri de Apple, aplazada una y otra vez. El proyecto no se cerró, se fue retrasando; el resultado fue el mismo, porque los competidores sacaron sus productos en ese tiempo.
El segundo es el desordenado lanzamiento de la súper aplicación de OpenAI. Ese es otro patrón: el producto salió pero no cumplió expectativas.
| Forma de fracaso | Qué ocurre |
|---|---|
| Retraso continuo | El producto no sale, la ventana se cierra |
| No cumplir expectativas | El producto sale, la respuesta no llega |
| Cierre | El proyecto o la empresa terminan del todo |
El tercer patrón forma el núcleo de la lista: las startups que cierran. Suelen ser empresas construidas sobre una única idea de producto que una actualización de modelo dejó innecesaria.
Por qué una lista así ahora
El número de empresas fundadas en IA en los últimos dos años es más alto que en cualquier periodo comparable. La criba que sigue a una oleada fundacional de ese tamaño llega en la misma escala.
La lista funciona como una especie de memoria. Los proyectos cerrados se olvidan rápido y las mismas ideas vuelven a financiarse años después; llevar un registro al menos hace visible ese ciclo.
Cumple además otra función: calibrar expectativas del lado inversor. Al evaluar la tercera startup que llega con la misma idea, recordar por qué no funcionaron las anteriores cambia la calidad de la decisión.
Qué no puede medir
Una lista así tiene un hueco de origen: recoge solo lo visible. Las startups pequeñas que cierran sin cobertura de prensa no aparecen, y son muchas más.
El segundo hueco es el calendario. Cuánto esperar antes de llamar fracaso a un proyecto no está definido; un producto retrasado puede salir dos años después y funcionar.
Un tercer hueco tiene que ver con las causas. La lista dice qué cerró pero no por qué cerró, y el porqué es la parte instructiva.
La lección que deja
Lo que comparten los dos ejemplos es que ninguno pertenece a una empresa falta de recursos. La causa del fracaso no es el dinero sino el calendario, el foco y la gestión de expectativas.
Para un equipo pequeño la conclusión práctica es esta: los proyectos retrasados de las grandes empresas muestran que las ventanas de este campo no se cierran tan rápido como se supone. Donde Apple perdió terreno posponiendo, equipos mucho menores que sí publicaron encontraron sitio.