¿Qué ocurrió?
El Gobierno de Estados Unidos presentó el 2 de septiembre de 2026 un escrito de interés de 20 páginas en la demanda por derechos de autor de The New York Times contra OpenAI y Microsoft, y se puso del lado de OpenAI. El diario, que demandó a finales de 2023, sostiene que millones de sus artículos se usaron sin permiso, reclama miles de millones en daños y pide la destrucción de los modelos entrenados con ese contenido.
El escrito del Departamento de Justicia se apoya en una sola distinción: entrenar y generar no son lo mismo. Durante el entrenamiento las obras se copian enteras pero nunca se hacen públicas, y las salidas "a menudo, si no siempre" carecen de similitud sustancial con los originales. Una tesis de daño de mercado que confunda ambas cosas, sostiene, es jurídicamente errónea.
El razonamiento del Gobierno
El encuadre viene menos del derecho que de la estrategia. El escrito afirma que Estados Unidos tiene un "interés fuerte" en si entrenar con obras protegidas es uso legítimo, porque afecta a la capacidad del país de "mantener el liderazgo global en inteligencia artificial". Restringir el desarrollo de los grandes modelos "bajo una interpretación errónea del uso legítimo frenaría ese progreso creativo y científico y dañaría la prosperidad estadounidense", escriben los abogados del Gobierno.
- El escrito considera el entrenamiento "extraordinariamente transformador" y sostiene que los modelos no compiten de forma relevante con los artículos del Times.
- Su analogía es una Joan Didion adolescente que mecanografiaba los relatos de Hemingway para aprender a escribir. Bajo la lógica contraria, dice el departamento, Didion habría sido responsable cada vez que publicaba.
- Los argumentos no se limitan a este caso: el Gobierno señala que valen también para otras demandas de editores y autores.
Un escrito dirigido contra su propia oficina
Lo más llamativo es que apunta directamente al informe de la Oficina de Derechos de Autor. Ese informe rechazaba un uso legítimo general para el entrenamiento de IA, y su razón era la escala: los modelos trabajan con copias perfectas y generan contenido a una velocidad muy superior a la humana. El departamento replica que el informe no tiene autoridad jurídica vinculante e ignora la jurisprudencia que exige un análisis caso por caso.
Shira Perlmutter, la registradora de derechos de autor que lo elaboró, fue destituida poco después de su publicación; hoy impugna esa destitución, algo que el departamento menciona en una nota al pie.
Qué dice la otra parte
El portavoz del Times, Graham James, afirmó que la Administración "se pone del lado de un puñado de empresas de IA billonarias a costa de los incontables creadores estadounidenses cuyo trabajo robaron". Mary Rasenberger, directora del Gremio de Autores, calificó el escrito de "plagado de argumentos defectuosos". Pamela Samuelson, jurista de Berkeley, lo ve como un "avance significativo" y coherente con las sentencias dictadas hasta ahora.
El abogado de propiedad intelectual Evan Brown recuerda que el juez Sidney H. Stein no está obligado a dejarse influir por el escrito, pero cree que los jueces lo tomarán "muy en serio" por venir del Departamento de Justicia.
La pregunta que el escrito esquiva
La analogía de Didion rodea justo el punto donde el argumento se traba: la escala. Una escritora copiando un libro para aprender y una empresa de miles de millones convirtiendo ese contenido en un producto masivo no están en la misma posición ante el derecho de autor. Eso decía el informe de la Oficina; el escrito sortea la objeción declarando que el informe carece de autoridad.
Y además: un escrito de interés no es una sentencia y viene de un organismo que no es parte. Pero en un caso leído como termómetro, que el Gobierno declare públicamente de qué lado está ya pesa por sí solo.
¿Qué sigue?
El caso continúa en el Distrito Sur de Nueva York sin calendario anunciado. Las dos grandes sentencias del área llegaron el año pasado: Meta ganó técnicamente el caso Kadrey y Anthropic fue condenada a pagar 1.500 millones de dólares, aunque allí el juez consideró uso legítimo el entrenamiento y vinculó la indemnización a los libros pirateados. Siguen llegando demandas: Sony y Warner Music demandaron a Anthropic la semana pasada.