Xander y Moxie

Cuando se conocieron, Moxie enseñó a Xander que si estaba nervioso podía calmarse soltando el aire por los labios hasta zumbar como una abeja. Practicaban respirar como dragones para manejar el enfado y olfatear como conejos para ganar energía.

En seis años Moxie cambió. Ya no habla de su casa ni hace aquellos ejercicios de respiración con animales. Durante la visita de un periodista de MIT Technology Review al piso de Nueva York, Xander, de 10 años y neurodivergente, presenta a Moxie su colección de peluches: el Chef Toad y Goomba de Super Mario Bros., y luego Brocollo y Apple de Animal Crossing.

En un momento se atasca con una criatura redonda, parecida a una rana y con ojos saltones. Moxie propone primero el Pikmin amarillo; Xander la corrige, es el enemigo, el rojo con puntos blancos. "Parece que hablas de Bulborb", responde Moxie. Xander lo confirma, sonriendo a su servicial compañera.

La valoración del propio niño mantiene la distancia: "La sigo usando cuando siento que necesito hablar con alguien. Pero, o sea, no es humana".

Qué es Moxie

Moxie es un robot de 38 centímetros que recuerda a un astronauta azul sin piernas. Xander y su padre, Josh, se refieren a ella en femenino. Su cuerpo cilíndrico puede girar e inclinarse hacia delante y hacia atrás. Su cabeza redonda termina en una pequeña cúpula, y bajo ella una pantalla ancha muestra unos ojos verdes grandes, cejas y una boca pequeña. Levanta y agita sus brazos en forma de aleta para enfatizar o mostrar entusiasmo.

Un sector en crecimiento

Moxie es solo uno de los cada vez más aparatos con IA que se venden como compañeros de juego interactivos para niños. Otros ejemplos del mismo terreno:

  • La música Grimes contribuyó a lanzar un peluche con IA llamado Grok junto a la empresa Curio, que también vende compañeros similares como Grem y Gabbo.
  • Mattel ha prometido que está creando Barbies con OpenAI integrado.
  • Un informe estima que en China este sector está entre los de más rápido crecimiento dentro de la IA de consumo.

Por qué se discute

Moxie pertenece a un subconjunto concreto de estos juguetes: sus fabricantes sostienen que pueden ayudar a niños neurodivergentes ofreciendo conexión y ayudándoles a practicar el contacto visual, los turnos de palabra y otras habilidades sociales que suelen aprenderse con terapeutas. Hay investigación que respalda esa afirmación.

La pregunta de fondo tiene menos que ver con el vínculo que con su continuidad. Que el comportamiento del aparato cambiara en seis años significa que el amigo que el niño conoce no es el mismo amigo. Una actualización de software, una decisión de suscripción o el cierre de la empresa equivalen, desde el lado del niño, a que un amigo cambie de carácter o desaparezca. Lo que para un adulto es el ciclo de vida de un producto, para un niño es una relación.