La escala del acuerdo

OpenAI ha firmado el alquiler del mayor proyecto de centro de datos anunciado hasta la fecha. El contrato con SB Energy, filial de SoftBank, para el campus "PORTS-Pike" en Ohio dura 20 años y otorga a OpenAI unos 8 gigavatios de capacidad de cómputo. The Wall Street Journal sitúa el total bruto del proyecto en 10 gigavatios si se cuentan refrigeración e infraestructura.

Nvidia respalda el proyecto con hasta 105.000 millones de dólares y se convierte en el proveedor único de infraestructura de cómputo del recinto. La compañía anunció además una inversión de 1.500 millones en SB Energy. Según los documentos presentados ante la SEC, la instalación podría pasar de 4,25 gigavatios iniciales a 8 gigavatios.

Suelo y energía

La historia del emplazamiento llama la atención: el terreno pertenece al Departamento de Energía de Estados Unidos y antes se usó para enriquecer uranio destinado al arsenal nuclear y a los submarinos de la Armada.

En el apartado energético el cuadro es este:

  • Se construirá en el recinto una central de gas natural de 9,2 gigavatios.
  • Se espera que la central cueste 33.000 millones de dólares.
  • Según BloombergNEF, el coste de construir centrales de gas ha subido un 66 por ciento en los dos últimos años.
  • La central es propiedad del gobierno estadounidense y parte de la financiación la aporta Japón dentro de un acuerdo comercial.

TechCrunch recoge además una advertencia: cuando la central de SB Energy y otras similares estén terminadas, competirán por el gas natural con los mercados de exportación. Esa confluencia podría triplicar los precios del gas en algunas zonas del país.

El nuevo acrónimo de Huang

El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, anunció el acuerdo con un acrónimo nuevo: LPS, por suelo, energía y estructura del edificio. Según Huang, esos elementos básicos han sustituido a los chips y al equipamiento de red como verdadero cuello de botella del despliegue de IA.

La expresión resume hacia dónde se ha desplazado la restricción del sector. El suministro de chips fue durante mucho tiempo el único tema; ahora encontrar un gigavatio de electricidad, encontrar suelo capaz de recibirlo y levantar el edificio a tiempo resulta más limitante.

La parte que no aparece en el balance

El lado financiero de compromisos de esta magnitud es un debate aparte. Según The Wall Street Journal, las grandes tecnológicas mantienen unos 3 billones de dólares en compromisos de IA fuera de sus balances. Los analistas advierten de que los inversores apenas pueden ya calibrar el nivel real de deuda de estas empresas.

El mecanismo funciona así: laboratorios como OpenAI crecen más rápido de lo que sus balances pueden sostener a largo plazo, de modo que la capacidad se asegura mediante alquileres largos y garantías de proveedores en lugar de comprarse. La obligación es real pero no figura en las cuentas. Que Nvidia ocupe tres papeles distintos en el mismo proyecto —proveedor, prestamista e inversor— es un ejemplo concreto de ese entrelazamiento.