Apple ha entrenado un modelo de lenguaje específico para el mercado chino con ayuda de Alibaba. Según Reuters, que cita a tres fuentes anónimas cercanas al asunto, y de acuerdo con lo que recoge The Verge, el modelo se preparó con la contribución del gigante tecnológico chino.
Por qué hacía falta un modelo aparte
Apple ha ofrecido hasta ahora sus funciones de IA en China usando modelos de empresas locales. El motivo es regulatorio y no técnico: los modelos estadounidenses que emplea en otros mercados, como ChatGPT de OpenAI, no son accesibles en China.
Desarrollar un modelo propio elimina esa dependencia y da a Apple más control sobre su producto en un mercado de smartphones ferozmente competitivo.
El obstáculo regulatorio
En China, un modelo de IA debe registrarse y ser aprobado por el gobierno antes de poder ofrecerse al público. Apple registró formalmente este servicio, que funciona en el propio dispositivo, ante el regulador del ciberespacio chino el mes pasado.
Si llega la aprobación, Apple será la primera empresa estadounidense autorizada a ofrecer su propio modelo de IA en China. Se espera que Apple Intelligence esté disponible allí en los próximos meses, tras una actualización de iOS.
Un cálculo que funciona en ambos sentidos
El acuerdo es una alianza entre Estados Unidos y China poco habitual, alcanzada pese a la tensión entre Pekín y Washington. Tiene sentido para ambas partes:
- Para Apple: China es uno de sus mayores mercados y la falta de funciones de IA se traduce directamente en ventas perdidas.
- Para Alibaba: colaborar con una de las tecnológicas más valiosas del mundo es una referencia potente para su propia infraestructura de modelos.
- Para el regulador: la participación de un socio local suaviza los recelos hacia una empresa estadounidense en el proceso de aprobación.
Qué señala
El patrón de fondo es la fragmentación geográfica del mercado de la IA. Que un mismo producto funcione con modelos distintos en países distintos está dejando de ser una excepción para convertirse en una decisión arquitectónica asentada.
El coste de eso es la propia fragmentación: una empresa ya no puede construir un solo modelo y ofrecerlo en todas partes, porque cada gran mercado impone su marco regulatorio y su socio. En un terreno donde las economías de escala son decisivas, eso encarece directamente.
Esa fragmentación tiene también una cara visible para el usuario. La misma función del mismo teléfono funcionará con un modelo distinto según el país: dará respuestas distintas, chocará con límites distintos y estará sometida a un régimen de supervisión distinto. El producto parecerá idéntico, pero el sistema que hay debajo no lo es.
Como la información se apoya en fuentes anónimas, los detalles no están cerrados; Apple no ha confirmado nada.