Meta está cerrando el resquicio más visible de sus gafas inteligentes. La compañía despliega una actualización que impide que la cámara siga funcionando si se tapa la luz de aviso durante una grabación. La decisión llega en medio de la reacción por las grabaciones sin consentimiento que han inundado internet.

Las gafas llevan un LED que debe avisar a quienes están alrededor de que el dispositivo está grabando. Meta ya había desactivado la grabación cuando alguien intentaba empezar a capturar después de pegar un adhesivo sobre la luz. Pero los usuarios aprendieron enseguida a invertir el orden: primero grabar, después tapar la luz.

Alex Himel, vicepresidente ejecutivo de dispositivos vestibles de Meta, explicó en Threads que la actualización garantiza que "la cámara dejará de funcionar si se tapa la luz durante una grabación". Según Himel, "solo una minoría muy pequeña intenta sortear estas protecciones, y el hecho de que tengan que llegar a estos extremos demuestra que nuestros esfuerzos funcionan".

Lo que sigue abierto

  • Quien actúe de mala fe todavía puede modificar las gafas o manipular la luz sin afectar a la grabación.
  • No está claro si los trucos habituales, como las pegatinas semitransparentes, activan la nueva protección.
  • Aunque la luz esté encendida, la gente alrededor tiene que saber qué significa.

Meta lanzó una campaña publicitaria para ese último punto. Una valla en Los Ángeles muestra a una chica sonriente con las gafas, señalando con los dedos la luz de grabación. El texto: "La cámara te deja capturar el momento. La luz avisa a quienes te rodean de que lo estás haciendo". Y añade: "Diseñadas para todos. No solo para quien las lleva".

El frente europeo

Los reguladores de datos de la Unión Europea investigan los problemas de privacidad de las gafas y han sugerido que Meta quizá no probó suficientemente el LED sobre el terreno: es decir, que nunca midió si el público entiende lo que señala.

Alemania estudia prohibirlas después de que una organización sin ánimo de lucro presentara una denuncia penal alegando que vulneran sus estrictas leyes de privacidad. Alemania no está sola: varios países de la UE valoran restringir una tecnología que consideran invasiva y con riesgo de ampliar la vigilancia masiva. El Comité Europeo de Protección de Datos publicará a finales del verano un informe para decidir qué medidas tomar de modo que nadie en la UE sea grabado sin su consentimiento.

Qué alega realmente la demanda

Una demanda colectiva de alcance nacional que avanza en Estados Unidos acusa a Meta de mentir de forma continuada sobre los riesgos de privacidad en la publicidad de las gafas. Meta todavía no ha respondido.

El núcleo de la demanda mira a otro lugar distinto de la grabación sin consentimiento. Cuestiona el mensaje publicitario de que los usuarios controlan sus datos, lo califica de falso y alega que la compañía no informa de que anotadores humanos en Kenia revisan todas las grabaciones captadas por las gafas. Entre ellas habría vídeos muy íntimos —actividad sexual o visitas al baño— y contenido sensible como datos de tarjetas de crédito y mensajes privados.

Un ejemplo citado: un usuario dejó las gafas en la mesilla de noche y estas grabaron a su mujer desvistiéndose. "El vídeo se envió a personas al otro lado del mundo para verlo y anotarlo con el fin de entrenar la IA", dice la demanda, "sin que la mujer supiera siquiera que había sido grabada".

Además de una indemnización, los demandantes piden al tribunal que impida a Meta anunciar las gafas como protectoras de la privacidad.