Las cifras
Etched, que desarrolla hardware de inferencia, anunció que ha levantado otros 700 millones de dólares con una valoración de 21.000 millones. Lideró la ronda Jane Street, el conocido fondo cuantitativo, después de probar y comprar el hardware de IA de la empresa.
Como señala TechCrunch, incluso para los estándares de la IA este salto de valoración resulta asombrosamente rápido:
- En diciembre la compañía se valoraba en 5.000 millones.
- En julio levantó una serie C de 300 millones con una valoración de 10.300 millones.
- En agosto la valoración alcanzó los 21.000 millones: casi 11.000 millones más en un mes.
Cuál es el producto
Etched entrega su tecnología en forma de sistemas completos a los que llama "clústeres de inferencia de frontera". Para comparar: su competidora Nvidia llama a sus sistemas completos fábricas de IA.
Según el cofundador y director de operaciones Robert Wachen, los inversores están tan entusiasmados porque la empresa diseñó dos componentes nuevos desde cero para acelerar la inferencia, el proceso de cómputo que ocurre después de que el usuario envía una petición.
Las dos fases de la inferencia
En el relato de Wachen, la inferencia se construye en dos fases: prellenado y decodificación.
En la fase de prellenado, intensiva en matemáticas y cómputo, el sistema debe entender la petición y su contexto. En la fase de decodificación, intensiva en memoria, genera los tokens de salida, es decir, la respuesta que ve el usuario.
Los componentes diseñados por la empresa se corresponden con esa división. Para el prellenado creó un chip que funciona a bajo voltaje, lo que permite meter más transistores sin los problemas térmicos habituales de otros chips de gama alta y procesar así más tokens más rápido. Para la decodificación desarrolló un nuevo tipo de memoria y una interconexión.
Cómo leerlo
Lo destacable es quién lideró la ronda. Jane Street no es un inversor tecnológico sino un fondo de negociación cuantitativa; primero probó y compró el hardware para su propio uso y después invirtió en la empresa. Detrás de la valoración hay, por tanto, una experiencia de cliente y no una previsión de mercado. Que inversor y cliente sean la misma parte hace la afirmación algo más concreta que en otras rondas.
La velocidad, sin embargo, es en sí una señal de alerta. Que una valoración se cuadruplique de diciembre a agosto puede reflejar más la acumulación de capital en hardware de inferencia que la madurez del producto. Hay un ejemplo aleccionador en el mismo terreno: Groq, que intentó competir con Nvidia con chip propio, acabó convertida en una empresa de nube que opera sistemas de Nvidia tras perder su equipo, y su valoración se redujo a la mitad.
La diferencia de Etched es que la ronda la lideró un cliente que probó y compró el producto. Eso hace el cuadro más sólido, pero no basta por sí solo; la prueba real será cómo se comportan los clústeres de inferencia de frontera frente a los sistemas de Nvidia en evaluaciones independientes.