Agility Robotics ha presentado la nueva versión de su robot humanoide Digit. Digit 5 es el primer modelo de la empresa diseñado para trabajar con seguridad cerca de personas.
La cuestión aquí es menos qué puede hacer el robot que dónde se le permite estar. Hasta ahora los robots de esta clase trabajaban en celdas separadas, tras barreras físicas.
Cómo se comporta
Cuando Digit 5 detecta a una persona a distancia puede tomar precauciones por su cuenta. Puede desviarse para evitarla o quedarse quieto para que pase sin acercarse más.
Si alguien sí se aproxima mucho, entra otra respuesta: el robot puede agacharse y adoptar una posición sentada. Ese único movimiento reduce a la vez el riesgo de vuelco y la altura de un posible impacto.
| Situación detectada | Respuesta del robot |
|---|---|
| Persona a distancia | Cambia de rumbo |
| Persona que quiere pasar | Se queda quieto y espera |
| Persona que se acerca | Se agacha y se sienta |
Un sistema, no una sola regla
Según Pras Velagapudi, director de tecnología de Agility, el robot "se diseñó con un sistema complejo de movimiento seguro capaz de aplicar distintas mitigaciones según exactamente qué tipo de presencia humana se detecte".
Esa distinción importa. Una única regla de "para cuando veas a un humano" vuelve inservible al robot en un almacén concurrido. Dar respuestas distintas a distancias distintas preserva la seguridad y deja fluir el trabajo.
Este enfoque gradual también se aparta de la lógica asentada en la robótica industrial. El diseño clásico de seguridad se basaba en separar al robot de la persona; aquí el objetivo no es separar sino gestionar la posibilidad de contacto.
Por qué importa el asunto de la valla
Las vallas de seguridad no son solo una partida de coste sino una restricción de distribución. Montar una celda robótica exige superficie y rediseñar el flujo de trabajo a su alrededor.
Si se quita la valla, el robot puede entrar en la línea donde trabajan las personas. Esa es la afirmación de la empresa: funciones de seguridad así podrían abrir muchas más oportunidades en almacenes y fábricas de automoción, sin celdas aisladas ni barreras físicas de separación.
Lo que falta por demostrar
La afirmación es fuerte, pero la verificación ocurre en campo. Los sistemas de seguridad de esta clase suelen tener que pasar certificaciones independientes, y esos procesos duran más que una demostración de laboratorio.
La segunda pregunta es la robustez: en cuántos de diez intentos funciona bien la detección. Un almacén tiene polvo, luz cambiante y gente a la vez, y el valor de una función de seguridad depende de su tasa de acierto justo en esas condiciones.
La tercera pregunta es el coste. El ahorro de quitar una valla debe compararse con el gasto de dotar al robot de un sensorado más complejo, y ninguna de las dos cifras es pública todavía.
Qué cambia en la planta
La logística y la automoción son los terrenos donde se espera que lleguen primero los humanoides. Trabajar sin valla significa que los almacenes existentes podrían acoger robots sin rediseñarse, lo que cambia directamente el cálculo de inversión.
Por otro lado, la normativa de seguridad laboral no mira la capacidad del robot sino su certificación. Lo decisivo para una instalación no es, por tanto, que el robot pueda agacharse, sino que esa conducta esté aprobada frente a la norma correspondiente.